LA IMPORTANCIA DEL INDICE DE CRITICIDAD EN EL ESTUDIO DE la planificación de UN PROYECTO

Hace unos años una de las herramientas más utilizadas para determinar la secuencia y las relaciones de dependencia entre las distintas actividades del proyecto, eran los diagramas de mallas. Estos permitían establecer las fechas tempranas y tardías para el inicio y fin de cada actividad, calcular el camino crítico y el índice de criticidad del proyecto. Sin embargo, actualmente, la utilización del diagrama de Gantt se ha impuesto, tanto en la planificación de la fase de estudio de un proyecto como en el de ejecución de la propia obra.

En la fase de planeación de un proyecto, es muy recomendable el uso del diagrama de mallas (Pert) ya que permite presentar las relaciones entre cada tarea, junto con sus dependencias y la fecha estimada de terminación. Estos también nos permiten establecer las fechas tempranas y tardías para el inicio y fin de cada actividad, calcular el camino crítico y el índice de criticidad del proyecto.

Cálculo de las holguras de las actividades del proyecto

Una vez determinadas las fechas tempranas y tardías de cada una de las actividades del proyecto, podemos calcular las holguras que podríamos definirlas, como una medida de flexibilidad del tiempo con que disponemos para desarrollar determinada actividad.

El cálculo de las holguras nos permite determinar cuál es el camino crítico del proyecto, conformado por aquellas actividades con holgura igual a cero. Debemos prestar especial cuidado a todas estas actividades durante el desarrollo del proyecto ya que su retraso implicaría el incumplimiento del cronograma de la iniciativa y de los tiempos planificados para el logro de los objetivos del proyecto.

Un último indicador fundamental a la hora de validar una planificación es el índice de criticidad del proyecto, que nos indica que tan rígida o flexible es la red de actividades. Este se calcula dividiendo el número de actividades críticas entre todas las actividades del proyecto.

En la elaboración de una correcta planificación este índice debe variar entre el 25% y el 5%. En el caso de que sea mayor al 25% estaríamos hablando de una gran rigidez en la planificación elaborada y la posibilidad de que no podamos cumplir a tiempo con las actividades planificadas del proyecto ante cualquier eventualidad, por lo que es recomendable reestudiar el planteamiento de la planificación elaborada de forma que no generemos un compromiso a nuestro cliente. En caso de que el índice resulte menor al 5% la red es muy flexible con lo cual deberíamos adelantar la ejecución de actividades y por tanto la fecha de culminación del proyecto de forma que este fuera más rentable.

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